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Cómo caer siempre bien parado
Que los gatos tienen una habilidad increíble para saltar, retorcerse,
darse vuelta en el aire y caer siempre a salvo nos ha sorprendido miles
de veces. Pero que la física tenga algo que decir sobre la caída
de un gato resulta cuanto menos un poco extraño, cuando no una
intromisión directa en la apacible vida de estos animales. Y
sin embargo es así, los físicos se han ocupado también
de esta cuestión y observando los movimientos de un gato que
se da vuelta en el aire, han mostrado que resulta un ejemplo paradójico
del llamado principio de conservación del momento angular. La
conservación del momento angular significa que en ausencia
de fuerzas externas capaces de modificar el estado rotacional de un
cuerpo, el momento angular del mismo se conserva en el tiempo.
El momento angular es una magnitud vectorial
proporcional a la velocidad angular. La velocidad angular es
también un vector, que describe tanto la rapidez como
la dirección de la rotación. La longitud de este
vector se asocia al ángulo de rotación por unidad
de tiempo. Por ejemplo, si una rueda gira dando 2 vueltas en
un segundo, su longitud es de 2 revoluciones por segundo. La
dirección de la velocidad angular es la del eje de rotación
y su sentido se define convencionalmente por la regla de la
mano derecha, siguiendo la rotación con la palma de la
mano, el pulgar nos dice la dirección del vector. Podemos
entonces, distinguir si la rotación se realiza en la
dirección de las agujas del reloj o en la contraria.
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La noción de conservación ha jugado un rol preponderante
en la construcción de la imagen del mundo que hoy tiene la física
contemporánea. Significa que cierta magnitud global de un sistema
se mantiene constante en el tiempo. Esa magnitud puede ser la energía,
la cantidad de movimiento lineal o angular (como en nuestro caso), y
la carga eléctrica, así como otras cargas asociadas a
diferentes fuerzas de la naturaleza. Estos principios, han ayudado a
los físicos a analizar los experimentos claves que permitieron
encontrar nuevas partículas elementales y descubrir propiedades
escondidas de estas partículas que llevan nombres rarísimos
como espín, color o sabor.
Volvamos entonces a lo del gato. En la secuencia de fotos se ve la caída
de un gato que es arrojado patas para arriba desde 1.2 metros. El gato
gira en un octavo de segundo y cae parado medio segundo después
de ser arrojado. Ahora bien, el momento angular del gato se conserva
en la caída porque la única fuerza externa actuante es
su propio peso que si bien lo hace caer, no lo ayuda en absoluto en
su intento de girar en el aire porque no modifica su estado rotacional.
Por otro lado el momento angular inicial es cero ya que no se le dio
ningún movimiento de rotación al gato, pero si tiene que
mantenerse siempre nulo, ¿de dónde saca nuestro gato el
momento angular que necesita para girar y caer patas para abajo?
este dilema está en reconocer que nuestro gato no se comporta
como un cuerpo rígido. Si fuera así, no podría
darse vuelta manteniendo en cada instante igual a cero su momento angular
porque el sentido de giro sería único y siempre el mismo.
Pero como sabemos, el gato puede quebrarse y hacer girar dos pedazos
de su cuerpo en forma casi independiente. Si los dos pedazos giraran
en el sentido contrario al que el gato quiere volcarse el momento angular
total podría mantenerse nulo.
Para
entenderlo, modelemos al gato como en la figura considerando que su
cuerpo está formado por dos cilindros rígidos unidos por
sus extremos.
Cada cilindro termina en un cono y puede rodar sin deslizar. Ahora, supongamos
que ambos cilindros giran alrededor de su eje en el mismo sentido, como
se indica por las flechas de la figura. Los momentos angulares individuales
se suman dando lugar a un momento total en la dirección horizontal
apuntando hacia la izquierda. Pero si queremos mantener el momento total
nulo el conjunto total de los dos cilindros debe girar sobre el eje BB’
en la dirección opuesta a la que lo hacen los cilindros individuales.
El sistema como un todo tiene un momento angular nulo y podremos voltearlo
o lo que es equivalente para el gato girar en vuelo en la dirección
contraria a la que giran las dos partes constitutivas.
Miremos ahora nuevamente las secuencias de las fotos del gato. En la segunda
foto (primer columna) el gato mira hacia nosotros flexionado. Sus dos
partes están girando en la dirección de salida de la foto.
En la siguiente foto (tercera de la primer columna) el gato ha girado
como un todo en la dirección entrante de la foto. Nuestro modelo
pareciera entonces permitir una descripción global razonable de
los movimientos del gato y ser consistente con la observación directa
de sus movimientos. Por otro lado, nuestro análisis de la conservación
del momento angular nos llevó a predecir una forma de retorcerse
del gato que no es la que hubiéramos intuido inicialmente girando
ambos pedazos en direcciones contrarias, como ocurre por ejemplo cuando
estrujamos la ropa mojada. En este caso vemos que las dos partes constitutivas
del gato deben girar en el mismo sentido aunque de forma independiente
como discutimos en el análisis de la figura.
Mayor información en:
Investigación y Ciencia. Edición en español de Scientific
American, Nº 44 Mayo 1980.
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