Mucho se habla acerca de los
organismos genéticamente modificados (OGM). Particularmente en los países de la
Unión Europea tienen gran recelo en utilizarlos para cualquier cosa que directa
o indirectamente sea consumida por seres humanos. Sin embargo, los europeos no
saben que prácticamente todos llevan un transgénico en el bolsillo.
La mayoría de los billetes
modernos se realizan en papel procedente del algodón, ya que es un material más
duradero y difícil de falsificar. En el caso del euro, su composición es 100%
algodón y el Banco Central Europeo compra la mayor parte del algodón en Estados
Unidos, donde el 75% del algodón que se produce es transgénico. Se da la
circunstancia de que los agricultores norteamericanos no separan la producción
de las variedades modificadas genéticamente y de las convencionales, motivo por
el cual la fibra de algodón modificado genéticamente puede estar presente en todos y cada uno de los
billetes de euro.
La mayoría del algodón genéticamente modificado contiene un gen proveniente de
la bacteria Bacillus thuringiensis,
que permite que el algodón se defienda por si mismo de una de sus plagas más
peligrosas. Esta modificación no entraña ningún riesgo para la salud humana y
tiene la ventaja de reducir las aplicaciones de insecticidas.
El curioso hallazgo lo han
hecho Klaus Ammann, de la Universidad suiza de Berna, y Oliver Rautengerg, de
la empresa alemana BioLinX. 'La Moneda Única está genéticamente modificada', ha
afirmado el Dr. Ammann. Estos expertos incluso han diseñado un billete de 20
euros alternativo que advierte que está realizado con algodón modificado genéticamente.