Cada vez que miramos hacia la Luna vemos la misma cara con sus mismos rasgos, o dicho de otra
manera, hay un lado que nunca vemos y que comúnmente se lo denomina el lado
oscuro de la Luna. Si bien este aspecto ha inspirado a muchos artistas,
vale la pena tomar prestada la inspiración de la ciencia para conocer las
razones de este magnífico y cotidiano evento.
En la figura se puede ver como la combinación exacta del movimiento de la Luna alrededor de la
Tierra (flecha grande) y de rotación de la Luna alrededor de su propio eje
(flecha chica) hace que siempre apunte la misma cara de la Luna hacia la Tierra
(punto rojo).
Pruébelo usted mismo :
tome dos monedas y pinte con una fibra un punto de referencia sobre una de
ellas. Rote la moneda marcada alrededor de la otra de manera tal de mantener
siempre la marca hacia la moneda del centro. ¿Puede adivinar cual es el lado
oscuro de la “moneda”?
La gran responsable de todo esto es la fuerza de la gravedad, que además de permitirnos
caminar por la superficie de la Tierra sin caernos al vacío, es la encargada
-entre otras cosas- de mantener a los planetas del sistema solar rotando
alrededor del sol. La intensidad de la fuerza de gravedad depende de la
distancia a la que se encuentran los objetos. Cuanto más cerca, más fuerte es la
fuerza de atracción entre ellos.
Para describir la influencia de la gravedad en el movimiento de la Luna o de la Tierra conviene
tomar un punto fijo y a partir de éste referir sus movimientos. En general
estamos acostumbrados a suponer que este punto está en el centro de la Tierra y
que, como dijimos antes, la Luna gira tanto alrededor de este punto como
alrededor de sí misma. Pero para conocer las razones del lado oscuro
primero nos vamos a concentrar en los efectos de la gravedad lunar sobre la
Tierra y supondremos que este punto fijo se encuentra en el centro de la Luna y
que el movimiento de la Tierra consiste en uno de rotación alrededor de la Luna
y otro de rotación alrededor de su propio eje. En realidad los fenómenos que
tratamos de entender no dependen de la elección del punto fijo.
La Tierra se deforma
Durante el movimiento de rotación alrededor de la Luna, la Tierra mantiene su integridad
física y tanto el lado alejado (lado B de la figura) como el cercano (lado A de
la figura) a la Luna está en reposo respecto del centro de la Tierra (C de la
figura). Sin embargo, las velocidades de estas regiones no son las adecuadas
para ejecutar el mismo movimiento que el centro de la Tierra. Como consecuencia
de ello, el lado A tiende a seguir una órbita elíptica más curvada –acercándose
a la Luna-; mientras que el lado B tiende a ir por una órbita elíptica menos
curvada –alejándose de la Luna-. Esto genera fuerzas sobre la Tierra que
tratan de estirarla formando dos lóbulos.

¿Cuanto se estirará la Tierra? Como la corteza es bastante rígida la Tierra se estira
alrededor de unos 30 centímetros. Sin embargo el agua es mucho más “flexible”
que la roca y por eso podemos observar a simple vista las mareas en los océanos
que en algunos lugares llegan a medir unos 2 metros. Como la Tierra tarda un día
en dar una vuelta completa sobre sí misma, si permanecemos un día entero en una
playa de muy poca profundidad -como las del sur argentino- observaremos dos
mareas altas que corresponden al haber pasado por cada uno de los lóbulos de
deformación.
La rotación de la Tierra se frena
Ahora bien, veamos que efecto tiene esta deformación sobre el movimiento de rotación de la Tierra.
Resulta que la Tierra rota sobre sí misma más rápido de lo que necesitaría rotar
para mantener los lóbulos apuntando hacia la Luna. Como los dos lóbulos tienden
a acompañar a la Tierra, éstos son arrastrados y no pueden alinearse entre la
Tierra y la Luna sino que se adelantan como se muestra en la segunda figura. A
su vez la luna atrae mayormente al lóbulo más cercano no permitiéndole acompañar
la rotación de la Tierra. Así, el roce del agua con el fondo y los bordes de
los océanos actúa como un freno para la rotación de la Tierra. Algunas
estimaciones indican que la potencia realizada por las mareas es de alrededor de
dos mil millones de caballos fuerza. Por eso cada día es 0.00000002 segundos más
largo que el día anterior!
Esto fue elegantemente verificado a partir de un eclipse de sol del 14 de enero del 484
antes de Cristo. Si la Tierra hubiera rotado a la misma velocidad que lo hace
hoy este eclipse hubiese tenido que ser visto en el sur de España; sin embargo
fue observado en Grecia a unos 30 grados longitud este.
La Luna se aleja
Además de frenar la rotación de la
Tierra, el lóbulo más cercano tira de la luna alejándola de su órbita inicial. Y
así, mientras el lóbulo más cercano se encuentre desalineado entre la Tierra y
la Luna siempre empujará a la Luna hacia una órbita mayor, a un ritmo de 4
metros cada 100 años. Llegará un momento en que uno de los lóbulos de las mareas
quedará siempre alineado entre la Tierra y la Luna. Por aquella época la
duración del día –tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta-- y la del mes
–tiempo que tarda la Luna en dar una vuelta alrededor de la Tierra-- será
exactamente la misma, de aproximadamente 50 veces más larga que un día actual, y
habrá un lado de la Tierra que estará apuntando siempre hacia la Luna.
Sorprendentemente el tiempo que requerirá este proceso es tan grande que el
combustible del sol se habrá terminado y el sistema solar estará sumido en total
oscuridad.
¿Y el lado oscuro?
Todo esto suena bastante conocido. Pues
bien, ahora veamos los efectos de la gravedad sobre la Luna y supongamos que el
punto fijo alrededor del cual referimos su movimiento se encuentra en el centro
de la Tierra. El mismo proceso de deformación y frenado que
acabamos de describir para la Tierra, ya lo sufrió la Luna mucho tiempo atrás
bajo el efecto de la fuerza de gravedad terrestre. Si bien no hubo océanos los
lóbulos lunares se formaron igual y esta vez, bajo el efecto de las mareas
terráqueas, la rotación original disminuyó hasta su estado actual que hoy
conocemos: la Luna da una vuelta sobre sí misma luego de dar un vuelta completa
alrededor de la Tierra, ocultándonos así la mitad de su belleza.